Homeopatía General

LEY DE SIMILARES




La ley de los Similares

La ley de los Similares se basa en que la invención de la homeopatía tuvo su origen en la siguiente experiencia:

Estando totalmente sano, Hahnemann ingirió una dosis sustancial de corteza de cinchona bark (chinchona officinalis o árbol de la quina) a partir de donde se obtiene la quinina, utilizada en su época para tratar la malaria, y notó que los síntomas que experimentó eran similares a los de la enfermedad.  Razonó entonces que si una sobredosis del producto curativo causaba síntomas similares a los de la enfermedad, esta particularidad podría ser utilizada para esclarecer el valor curativo de diferentes medicinas.  Llamó a esta supuesta ley  “La Ley de los Similares” (Law of Similia) y al proceso de “experimentación” le llamó la “prueba” (proving) del medicamento.

 

En realidad, “La Ley de los Similares” no es ninguna ley derivada del método científico de investigación, sino el ropaje pseudocientífico que adopta en las manos de Hahnemann una de las creencias primitivas del monismo.  Ésta creencia considera que...  “la naturaleza es un todo orgánico, unitario, sin partes independientes” con principios inherentes tales como “lo similar es lo similar”, “lo similar hace lo similar” y “lo similar cura lo similar”. 

 

El monismo es la base de muchas prácticas de los antiguos; (por ejemplo, comer el corazón de un león para obtener su coraje) y establece que:


a) si un objeto se asemeja a otro, ambos son similares en su esencia (lo similar es lo similar)

b) la imagen tallada de un dios de alguna forma se convierte en el dios (lo similar hace lo similar)

c) La influencia del monismo también se advierte en algunas prácticas médicas folclóricas; por ejemplo, la raíz de serpiente (una planta) es buena para las mordeduras de culebras, a causa de su parecido (lo similar cura lo similar). 

Este último aspecto también se relaciona con la Doctrina de los Signos de Paracelso, quien declaró que determinadas plantas eran capaces de curar estados o partes anatómicas a las que se asemejaban (Garrison, 1929, p. 206).


 
La Ley de los Similares carece de bases científicas y contradice los conocimientos actuales de las ciencias básicas, la fisiología, la farmacología y la patología.